sábado, 10 de octubre de 2009
Día 22
De Mario Benedetti
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía
luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra
ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros
ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.
viernes, 9 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
Día 20
De Rene Char
Yo Iba entre los relieves de una tierra desnuda, entre los secretos alientos y las plantas sin memoria. La montaña se alzaba como un frasco lleno de sombra que por un instante abrazaba el gesto de la sed. Mi huella, mi existencia se perdían. Tu rostro resbalaba retrocediendo ante mí. No era más que una mancha que buscaba una abeja que en flor la transforma, creyéndola viva. Íbamos a separarnos. Tú querías en el arriate y yo penetraría en el jardín del vacío. Allí, bajo la protección de las rocas, en la plenitud del viento, pediría a la noche verdadera que dispusiera de mi sueño para acrecentar tu dicha. Y todos los frutos te pertenecerían.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Día 19
...
gracias por todo
martes, 6 de octubre de 2009
Día 18
De José Ruiz Rosas
Yo tengo un sol opaco en la mirada
puesto a secarse allí como una estopa
y me ciega de veras, porque abundan
marginadas estrellas en los párpados
que concurren a diario entre la sombra,
leve delito de la luz, que cuaja
en pretéritas lágrimas de infancia
y, durecidas pústulas, legañas
estorban todo el porvenir del ámbito,
miran apenas huellas, más por tacto,
más por olfato que por fiel vislumbre.
Yo tengo el ojo así, túrbido y tenue,
pegado al microscopio, sin los ágiles
desplazamientos de húmedos microbios
atender, con la voz puesta de bruces
convertida en silencio desde el tiempo,
desde las hóspitas cavernas, desde
la pelambre aterida, desde el rayo
divinizado, desde el árbol mágico.
Yo tengo el tímpano más bien ligero,
el martillo en metal endurecido
como un desnudo afán de lluvias, como
un onanita enfermo en resonancias,
acuclillado caracol, dormido
estribo en los galopes de la noche,
oído en tajo al sol y a las tinieblas
como hendida raíz de intermitencias
resonando en porqués y cuándos, ecos
de los ecos que moran en el aire,
de lo que respiramos, convencidos
de asegurar las ondas sin estrépitos,
las paredes abiertas por la técnica
trayéndonos mensajes y leyéndonos
en alta voz las cosas más distantes,
ah laberinto al que retorna Dédalo
como herida paloma, eterno caos
que vuelve al punto umbilical ya seco.
Yo tengo el tacto ardido, porque toca
alguna vez la yema el frasco ajeno,
la mejilla pueril que riega el ojo,
la piel de la mujer, plena de esencias,
la insensata moneda que acaricio
en veces, yermo símbolo palpable,
y esta verdad ambiente en que ambulamos
del catre, de la mesa, de la ropa,
hasta llegar al más purificado
papel, página en blanco del poema,
margen desgarratriz de lo sensorio,
sutil profanación, cosa en la cosa,
eléctrico y sensual presentimiento
en claros eslabones y ataduras,
en diligentes florescencias náuticas
al azar controladas por cronógrafos,
entre la estricta realidad sumerso
con instantáneas fugas palpebrales.
Yo tengo, cual tú tienes,
este incómodo espejo en vano huero,
este acústico umbral siempre horadado,
esta sepulta cárcel transeúnte
caminados al cielo, en los compases
de qué mefisto ingenio calculados.
sábado, 3 de octubre de 2009
Día 17
Empezar... quizas la única forma sea diciendo las cosas lo más sincero posible y actuando luego de darse de leñas con la almohada. Hay cosas que son idénticas aquí, lo natural sigue su curso. La luna sigue arriba, el suelo de octubre es frío en Lima y también el cesped de cada parque que crece afuera de nuestras casas, pero.. hay algo más.
¿Que nos hace diferentes? en que momento el mundo se volvió paradójico?... Tengo muchos amigos, todos muy buenos, con muchas historias, pero... es hora de irme nuevamente y aprender. Porque no sólo preguntando llegamos a algún lado me han dicho. Dentro de poco, tendré ya todo lo necesario. 40 libros leidos, suficientes pasos como para gastar, saber donde estoy dentro de un mapa, un oficio que me sustente, un manual de ética, el dinero de todo un año y una buena razón...
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